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AEXEM: Asociación Extremeña de Esclerosis Múltiple
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  La E.M. es una afección neurológica cuya causa no se conoce bien en la actualidad. Ataca la vaina de mielina que envuelve la fibra nerviosa que transmite los mensajes al cerebro y a la médula espinal. Allí donde se destruye la mielina, en diversos lugares del sistema nervioso, aparecen placas de tejido endurecido (esclerosis). Al principio los impulsos nerviosos se interrumpen periódicamente y posteriormente las placas pueden obstruir completamente los impulsos de ciertos nervios.

Como otras enfermedades, la E.M. puede evolucionar de manera benigna, normal o más pronunciada. La evolución benigna es más frecuente de lo que se cree (al menos un 20%). Los casos muy graves son excepcionales. La evolución más común es aquella en la que la enfermedad presenta brotes y remisiones alternativas, de duración y frecuencia variables de un paciente a otro y en la que la minusvalía del paciente se agrava lenta y progresivamente.

Los síntomas varían según las zonas del sistema nervioso afectadas. El paciente puede sufrir varios síntomas, a veces simultáneamente: fatiga, hormigueos, trastornos sensitivos, sordera, trastornos del equilibrio, neuritis óptica, nistagmus (movimientos rápidos e involuntarios de los ojos), trastornos en la voz, temblores no intencionados, rigideces o espasticidad, debilidad de los miembros y, en los casos más graves, parálisis de ellos o alteraciones en las funciones de la vejiga y de los intestinos.

Una afección neurológica

Para entender lo que es la esclerosis múltiple, hay que comprender el papel de la estructura del sistema nervioso. Podemos ver, oír, movernos, pensar, soñar, gracias a nuestro sistema nervioso. El sistema nervioso es el conjunto de nervios y de “centros” que lo dirigen. Está dividido en sistema nervioso central (cerebro y médula) y periférico (nervios raquídeos).

Un nervio es un hilo conductor muy delgado que une un centro nervioso a una parte del cuerpo (piel, ojos...). Al mismo tiempo transmite las informaciones y las sensaciones (nervios sensitivos) y gobierna los movimientos del cuerpo, por ejemplo el de un músculo (nervios motores). Los nervios funcionan como hilos eléctricos, transmitiendo impulsos eléctricos muy débiles, lo que se conoce como “influjo nervioso”.

Cada una de las fibras nerviosas que transmiten los influjos dentro del cerebro y de la médula espinal está envuelta por una vaina llamada mielina. Esta vaina tiene un papel de protección y acelera el paso del influjo nervioso. La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central y se caracteriza por una degradación de la vaina de mielina. Cuando esta degradación es severa, la mielina puede ser destruida por zonas, formando las PLACAS. Hablamos entonces de una esclerosis múltiple.

¿A qué edad se declara la E.M.?

Alrededor de dos tercios de los pacientes sufren los primeros síntomas entre los 20 y los 40 años. A veces, el diagnóstico no se establece antes de los 40 e incluso entre los 40 y 50 años. En estos casos un cuestionario médico detallado demuestra que los síntomas se habían manifestado con anterioridad, pero eran de poca duración o muy poco molestos para justificar una atención médica, y por eso no se hizo el diagnóstico en su momento.

¿Está más extendida la E.M. en el clima nórdico que en el tropical? ¿Un cambio hacia una zona cálida ayudará?

La E.M. está menos extendida en las zonas más próximas al ecuador. Pero no existe ningún estudio que demuestre que un cambio de lugar o de clima influya, en ninguna medida, sobre el curso natural de la enfermedad. De todas formas, el que ya estuviera afectado, no notaría las influencias de un clima cálido, tal como se indica más adelante.

¿Es contagiosa la E.M.?

La E.M. no es contagiosa

¿Es hereditaria la E.M.?

Es una cuestión que no se puede responder con rotundidad. Hay dos grupos de factores que predisponen a la E.M.: los factores exógenos (factores del entorno, por ej.: un virus al que se ha estado expuesto durante la niñez) y factores endógenos (factores internos que predisponen a la E.M.). Puesto que los miembros de una misma familia comparte muchos de estos dos tipos de factores, la E.M. se declara con una frecuencia ligeramente más elevada en ciertas familias que en el resto de la población, en general. Aunque también sucede lo mismo en otras enfermedades. En el 4% de los casos, las familias tienen más de un miembro que padece la E.M.

Por consiguiente, la E.M. se manifiesta más frecuentemente en ciertas familias, pero no es hereditaria en el sentido estricto de la palabra.

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